Después de la cerveza Maldita

… Y que pasa si no es así?
… Que pasará cuando la boca y los ojos me delaten, Cuando a la mañana siguiente exponga las cicatrices dejadas por otro/s?
Tendré que cerrar los ojos y abrir las piernas sin sutileza alguna, emitir gemidos breves e intentar que la cama no rechine tanto.
No como con él, envueltos en chocolate, licor de almendra y un vino blanco que denota la ausencia del gato o del Concha y toro exportación, que nos acompañaba siempre al tener 890 justos para poder tirar con algo mas de alcohol, menos cerveza y sin cigarrillos, la boquilla vacía y el corazón también.
Como escribo?
Que como mierda escribo?
Así, simplemente así, a veces borracha, que en realidad es casi siempre.
Nunca mas lloro…
Que mentira, ni mi otro yo cree
Y creer en que?
Hoy solo me queda creer en esto: en la ansiedad maldita, en las manos temblorosas, en la cama vacía y en la botella llena, pretenciosa y fea.
Esperando que algún otro llegue, que el mundo de posibilidades lo ponga delante de mi o por detrás, que a decir verdad a estas alturas me da lo mismo… y hablar, hablar, reivindicarme, sutilmente, fugazmente, decir las cosas que no le he dicho a nadie, al menos no sobria, y tomar un helado de pistachos y chocolate y reír después de esa cerveza maldita.
… Que pasará cuando la boca y los ojos me delaten, Cuando a la mañana siguiente exponga las cicatrices dejadas por otro/s?
Tendré que cerrar los ojos y abrir las piernas sin sutileza alguna, emitir gemidos breves e intentar que la cama no rechine tanto.
No como con él, envueltos en chocolate, licor de almendra y un vino blanco que denota la ausencia del gato o del Concha y toro exportación, que nos acompañaba siempre al tener 890 justos para poder tirar con algo mas de alcohol, menos cerveza y sin cigarrillos, la boquilla vacía y el corazón también.
Como escribo?
Que como mierda escribo?
Así, simplemente así, a veces borracha, que en realidad es casi siempre.
Nunca mas lloro…
Que mentira, ni mi otro yo cree
Y creer en que?
Hoy solo me queda creer en esto: en la ansiedad maldita, en las manos temblorosas, en la cama vacía y en la botella llena, pretenciosa y fea.
Esperando que algún otro llegue, que el mundo de posibilidades lo ponga delante de mi o por detrás, que a decir verdad a estas alturas me da lo mismo… y hablar, hablar, reivindicarme, sutilmente, fugazmente, decir las cosas que no le he dicho a nadie, al menos no sobria, y tomar un helado de pistachos y chocolate y reír después de esa cerveza maldita.


